Welbz: diario del último suspiro
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| FOTO: Arsenal |
Doce años han pasado desde la última coronación liguera del Arsenal. El equipo comunmente llamado 'Los Invencibles' liderado por Henry, Bergkamp, Vieira y Pires logró una de las más grandes hazañas del fútbol en los últimos tiempos. Lo que aquel grupo de jugadores logró permanecerá en los libros de historia.
El recuerdo de aquella consagración continúa intacto, sobre todo en Highbury, a pocos metros del Emirates Stadium. Los autobuses llegaban con gran ardor, en el ambiente se vivía el partido más importante de este semestre futbolístico. Arsenal debía vencer al sorprendente Leicester City para mantenerse vivo en la Premier League.
Mesut Ozil, Alexis Sanchez y Olivier Giroud en el ataque local. Wenger se guardaba algo debajo de la manga, una opción con la que no haba contado en toda la temporada.
La igualdad de condiciones
Como siempre, un partido de mucho nerviosismo, imprecision y poca efectividad frente al arco. Nada de esto era nuevo, comunmente vemos a un equipo arrollador, con ocasiones de gol pero sin aquella estocada final, aquella estocada que hace la diferencia entre los contendientes y los campeones.
Un mal retroceso, una jugada fortuita, la inteligencia del rival y la inocencia del individuo. Monreal quedaba petrificado ante el señalamiento del siempre polémico Martin Atkinson, quien apuntaba al punto penal al cierre del primer tiempo. Jamie Vardy, aquel que hace pocas temporadas jugaba por hobbie en las calles de Inglaterra, abría el marcador para los 'Foxes' ante un público mudo, sin reacción y con el pensar de "la misma historia de siempre".
Cinco años habían pasado desde la última vez que el Arsenal remontó una situación de este parecido. Aquella vez no era contra el líder sorpresivo, por lo que cualquier tipo de comparación parecía un tanto injusta. Theo Walcott ingresó en el segundo tiempo, recordar momentos únicos que el jugador ha tenido con esta camiseta: La goleada al Chelsea en Stamford Bridge, la remontada ante Reading hace unas temporadas y aquella retirada en camilla en el Derbi del Norte de Londres con el marcador en sus manos, ante la fanaticada rival.
Lo cierto es que Olivier Giroud le sirvió en bandeja de plata el empate. El francés ha tenido quizas, la mejor temporada en su carrera. Goles, asistencias y buen juego han caracterizado al delantero que seguramente -si las lesiones lo permiten- lo veremos en la Eurocopa de su país. Entonces empezó el bajón del Leicester. Ranieri sabía de la gravedad del asunto. Con uno menos y con un sistema defensa-ataque esparcido -contrario a lo ocurrido en la primera mitad- se destinaron a proteger el punto, ese que los mantenía con una ventaja considerable ante este más cercano perseguidor.
El último suspiro
Cuando el Arsenal se lo propone, puedo lograr lo que sea. El ataque fue uno de los más apabullantes en los últimos meses.
Quizás faltaba la ocasión desperdiciada por Petr Cech, dado a que estaba en el otro lado del campo. A falta de seis minutos, ingresaba Danny Welbeck, aquel ex Manchester United que debutaba esta temporada tras una larga lesión que lo marginó desde mediados del año pasado. Nadie se imaginaba que la última carta de Wenger, iba a funcionar.
Un Alexis impreciso en la última jugada, un Özil apagado durante casi todo el encuentro y un Ramsey con la doble función de contención -tras la salida de Coquelin- no bastaban para llevarse los tres puntos. Atkinson anunciaba un tiro libre, producto de una de las tantas faltas del conjunto visitante que provocó la gran cantidad de amarillas en su haber. La mirada de Ozil, la expectativa de todo el equipo en el área. Un centro al punto penal, una defensa pecando de inocente, y Danny Welbeck. Un pequeño desvío del balón bastó para que se colara en las redes. En el último suspiro del partido, Arsenal establecía la ventaja en el marcador y un recorte de tres puntos con el líder.
Crónica
La atenta mirada de Claudio a sus jugadores, que lo habían dado todo, pero que no les bastó para alargar la hazaña. De mirar a los 'Gunners' ocho puntos por delante, pasaron a mirarlos de reojo a solo dos. Wenger y los suyos revivieron la Premier League, ante la expectativa del mundo entero.
Con Manchester City y Tottenham uniendose a la caza, el Arsenal derribó la primera muralla, aquella con la que se ha topado en múltiples ocasiones en los últimos doce años: la de los partidos importantes. Un nuevo sentir se vivirá en Londres. La Premier se deja a un lado por dos semanas para enfocarse en la FA Cup -en busca del tricampeonato- y en el Barcelona de Lionel Messi. Una visita a Old Trafford le depara a este conjunto, que goleó y dominó a placer a dicho rival en la primera vuelta.
La Premier League continúa viva. En Leicester pasar la pagina será lo más sano, pero en sus mentes les quedará que pudieron dar un paso gigantesco en uno de los estadios más difciles de Inglaterra. Los habituales pubs esperarán en las afueras del estadio, la cerveza está servida, hay varios motivos para celebrar y uno de ellos es Danny Welbeck, el diario del último suspiro.

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