Diego Valeri, referencia de lo espontáneo

“El fútbol es un juego y en consecuencia hay que jugarlo. Secundariamente debemos correr para poder jugarlo. Pero cuando llegamos a esta etapa nos encontramos con la anterior: debemos frenarnos si queremos que lo veloz siga siendo veloz. Debemos frenarnos para jugar” – Dante Panzeri
Portland se abriga en el frío estado de Oregon, al noroeste de los Estados Unidos. Aquellas tierras que enmarcan una herencia de montañas. Una herencia histórica para la desaparecida cultura norteamericana. Los deportes representan otra herencia cultural. Como orgullosos americanos, en la zona de Cascadia procuran imponer su orgullo regional. No son los mejores, su clima tampoco. Son de las montañas, a final de cuentas.
Diego Valeri se siente en casa. No solo lo manifiesta en cada entrevista y cada vez que tiene el poder de crear una opinión pública. Lo hace en la cancha, con sus compañeros. Representa el carisma, lo divertido y lo ordenado. Representa el peligro y comanda múltiples ocasiones de gol. No encuentra trabas en su camino. Se deshace de ellas.
Su llegada por cesión en 2013 representaba para la propia institución una evolución en la forma de fichar. Destellos del mejor Valeri fue lo que se pudo apreciar, cuando ya se firmaba su compra definitiva procedente de Lanus. Diego abandonaba su natal Argentina, en medio de un paulatino crecimiento de corrupción futbolístico. Las sombras de aquellos que ya no están, iban a elevarse en la tarima mundial. Actos políticamente correctos, sin prestigio alguno convertidos en grandes eventos mediáticos.
Pero en Portland, los escándalos de corrupción entorno al fútbol nunca han sido problema. La Major League Soccer respira y avanza a otro ritmo. No se compara con sus hermanos mayores. Tiene una fórmula como implante nacional. Eso lo entendió Valeri; lo difícil que puede llegar a ser lo desconocido.
En el sistema, Valeri pierde cualquier sentido de personaje común. Caleb Porter –entrenador– construye su idea de juego entorno a Diego. Pasa a ser todo para Timbers. Tiene grandes amistades, como Diego Chara o el recién llegado Sebastián Blanco. Entiende a la perfección su rol dentro del campo, no se limita a funciones exactas para engranar en una colosal máquina. Cuenta con la velocidad necesaria como para encarar e inclinarse por alguna de las bandas.
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| Pases completos, pases errados y asistencias de Diego Valeri frente a Minnesota United y Houston Dynamo | Infografía elaborada por GRUPO SPORTS |
Diego tiene altos niveles de reacción, tanto en defensa, como en transición y ataque. Lo acompaña una potente pegada, que suma algunos goles de recuerdo. Distribuye como “cinco” y crea como “diez”. Su vida futbolística se relata en un constante ida y vuelta por todo el rectángulo, sin impedimento alguno y con la capacidad de solventar decenas de situaciones.
Figura casi siempre entre las famosas listas de “los mejores”. En otras palabras, hace acto de presencia entre aquellos que logran el objetivo más rápido y muchas veces con mayor facilidad. Eso no los hace mejores. Los líderes de goleo y otros tantos rubros no siempre son los mejores. Si es el más afortunado o el circunstancialmente poseedor de la mejor suma momentánea de factores vencedores.
Números de Diego Valeri con Portland Timbers | Infografía elaborada por GRUPO SPORTS |
Quizá el recuerdo que más produce fervor entorno a lo que significa para Timbers, se remonta a la final de la MLS Cup 2015. Anotó el primer gol de dicho encuentro a segundos de haberlo iniciado. Fue uno de los héroes de la consagración. Inesperada por la irregular temporada, así como las constantes deficiencias –que rozaron la eliminación– a lo largo de los Play-Offs. Recordar el inédito campeonato de Portland es sinónimo de grandes halagos para la columna vertebral de Porter. Diego era la referencia en dicho sistema.
El éxito mayor, que no refleja así mismo el haber cumplido el mayor de los objetivos como institución, conllevó a una metamorfosis de Portland Timbers. Se afianzó la idea de Porter: controlar el balón, distribuirlo conforme sea necesario y llegar a los tres-cuartos de cancha con espacios y velocidad por las bandas. Reafirmar el camino parecía lo más conveniente para el campeón, que no encontró acomodo a lo largo de la siguiente temporada. Se volvieron predecibles, al menos para gran parte de la liga, que los veía como el nuevo rival a vencer. La idea de Porter fue mutando, encontrando su acomodo y generando diferentes matices.
El éxito mayor, que no refleja así mismo el haber cumplido el mayor de los objetivos como institución, conllevó a una metamorfosis de Portland Timbers. Se afianzó la idea de Porter: controlar el balón, distribuirlo conforme sea necesario y llegar a los tres-cuartos de cancha con espacios y velocidad por las bandas. Reafirmar el camino parecía lo más conveniente para el campeón, que no encontró acomodo a lo largo de la siguiente temporada. Se volvieron predecibles, al menos para gran parte de la liga, que los veía como el nuevo rival a vencer. La idea de Porter fue mutando, encontrando su acomodo y generando diferentes matices.
Diego explotó el instinto goleador que por jerarquía y protagonismo, requería su persona. Catorce goles y la mitad en asistencias como campeón defensor. Se posicionó entre los extremos y detrás de Fanendo Adi, algo que pocos han sabido aprovechar. La presencia del nigeriano en la delantera le da un plus al ejercicio de Valeri; no es la primera carta, la que se encuentra con la obstrucción y mucha veces tiende a resolver en el menor tiempo posible. Se coloca atrás de esa carta, con la pausa y el timing necesario para elaborar desde la ofensiva. Porter entendió a Diego como su verdadero peligro en ataque, ya que posee la capacidad para generar o concretar. Goza de plena libertad. Es aquel que aparece como salvavidas para los que logran su función predeterminada. Conecta entre los normales, lo entendió desde el principio.
Oregon goza de un gran interprete y compositor. Mientras Valeri ocupe el campo, no habrá de que preocuparse. El porcentaje de aciertos –para aquellos que necesitan de este incentivo como para catalogar a un jugador habilidoso en uno muy bueno– es muy alto. No es foco de prejuicios. Encara su importancia dentro del sistema como un rol con mayor exposición. La ciudad de Valentín Alsina al sur de la provincia de Buenos Aires lo guarda como uno de sus grandes baluartes, pero Portland comparte el mismo derecho. El fútbol necesita de aquellos que hacen ir a la pelota a lugares donde el adversario no lo esperaba. No tardará en hacerse un espacio entre los grandes ilustres de la liga, afirmación que construimos para mantener los formalismos.
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