Estado de conciencia, el anhelo de un sentir
“La demencia en el individuo es algo raro; en los grupos, en los partidos, en los pueblos, en las épocas, es la regla” .- Friedrich Nietzsche
Celebrada la llegada del nuevo año calendario, Estambul vivía otra noche de terror. La sensación que producía un atentado terrorista en una de las ciudades más emblemáticas de Europa, estremecía al mundo entero, que fijaba una conexión directa entre Niza, París, Berlín, y pare usted de contar las ciudades afectadas por este mal.
Al otro lado, un enemigo común potenciado por aquellos que juran luchar hasta detenerlos. Desde un impulso mediático, hasta la connivencia con empresas distribuidoras del mecanismo destructor. Las grandes potencias han sido responsables del monstruo que ISIS y otras organizaciones terroristas representan: el rechazo hacia un sistema que se deteriora vertiginosamente.
Cruzando el océano atlántico, la disputa entre el norte y el sur del norte se intensifica. Los medios juegan un papel fundamental en la malinterpretación de los hechos. El lenguaje utilizado por Donald Trump ha sido la clave de su éxito; el presidente electo de los Estados Unidos revoluciona la forma de hacer política. Su triunfo quedará guardado en la historia y será de ejemplo para las escuelas correspondientes. El americano ya no cree en el político convencional. Trump llegó para salvar el sentir ultranacionalista que a finales del siglo pasado, era reconocido a nivel mundial.
Al sur, un continente con aires de crecimiento. Sudamérica pasó de ser un actor de reparto a protagonista inmediato. Las políticas de esta región han sufrido constantes cambios, pero va más allá de una ideología y/o forma. Las políticas de esta región han ido purificando las entrañas más oscuras que el siglo pasado aún guarda. La meta a grandes rasgos es juntar el sentir y orgullo europeo, con la capacidad industrial estadounidense-asiática, sin perder la valiosa y exclusiva cultura que las nuevas tierras concedieron. Sudamérica como continente joven, aprende de sus hermanos mayores y emprende una transición que durará décadas.
La cultura se ha convertido en un peso para las naciones. En este afán de modernismo e innovación, la globalización vota a favor de cambios directos y rápidos. Adaptarse a los hechos y encontrar la fórmula específica. Con menos preguntas e interrogantes, se gobierna más fácil. La transformación, por esencia propia, juega un papel en aquello de las variantes, porque el hecho de innovar se rige por hacer aquello que no está previsto.
En un mundo donde se envía, recibe y reproduce información de acuerdo a los selectos intereses por encima de la formación del individuo, las confusiones se sugieren reiterativas. Captar, digerir y concluir un mensaje. El ser humano que se acerca a ese ser racional del que tanto hablaban y escenificaban las civilizaciones anteriores, escucha con cautela lo que hoy se divulga. El periodismo como profesión llega a ser noble e ilusorio al mismo tiempo. Quizá, porque es otro pequeño escape de aquello que parece inevitable y que no nubla nuestras mentes, sino hasta en las facetas finales.
Aún con un panorama internacional nunca antes visto –muestra de gran expectación ante el resultado del mismo– los que se hacen llamar expertos nublan las noticias con posibles escenarios. Nunca antes se había visto tanto tráfico con un único, pasajero e irremediable fin: generar estímulos temporales que sostengan una relación directa con aquello que se prorratea en la sociedad.
La conciencia colectiva debe ser el gran objetivo, en el que a la postre se integre de aquello por lo que vale la pena comunicar. No se estará exento de los bombardeos matutinos, que al final cautiva a gran porción de la población; la fuerza mediática que estableció la noticia y su innovador concepto se estudiará luego. Es cuestión de entender la noticia desde el punto neutro, desde el punto donde sin desviarse de la verdad, se logra nutrir el alma.
El periodismo ha transformado su disposición, pero la esencia ha sido repotenciada desde diferentes puntos. Las nuevas tecnologías son un paso para aquello que soñaron los primeros mártires de este cometido: lograr un razonamiento en el individuo mediante un acercamiento paulatino.
"Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos" .- Jorge Luis Borges

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